Alimentación en la menopausia
La
menopausia es una situación fisiológica natural que ocurre en la mayoría de las
mujeres entre los 48 y los 55 años aunque puede ocurrir antes de los 40 años en
cuyo caso se trata de una menopausia precoz. Se define como el cese de
actividad hormonal de los ovarios de manera progresiva lo que conlleva una
serie de cambios hormonales sobre todo déficit de estrógenos. La mujer pierde
su capacidad reproductiva, y la manifestación más visible para ella es que deja
de tener la menstruación.
La dieta de
la mujer menopausia no difiere demasiado de la dieta equilibrada de otras
situaciones clínicas.
Para
calcular las calorías totales tendremos en cuenta que las necesidades caló
ricas disminuyen con la edad sobre todo a partir de los 40 años y hay que
valorar que exista o no sobrepeso u obesidad.
En principio
si no hay problemas de sobrepeso u obesidad la dieta será normocalórica para la
edad y la actividad física que realice la mujer.
El reparto
de macronutrientes seguirá los principios de la dieta equilibrada:
- 10-15% de las calorías totales procederán de
las proteínas.
- 25-35% de las calorías totales procederán de
las grasas.
- 45-60 % de las calorías totales procederán de
los hidratos de carbono.
Es
importante vigilar la calidad de estos macronutrientes:
Proteínas.
Serán en un 50% de alto valor biológico, es decir, las que aportan todos los
aminoácidos esenciales en la cantidad adecuada y que están en huevos, leche,
pescados, carnes. También recomendaremos la ingesta de alimentos con proteínas
de origen vegetal que aunque sean de bajo valor biológico, pueden
complementarse entre sí para obtener una buena proteína como es el caso de la
mezcla de cereales y legumbres, ya que estos alimentos aportan proteínas sin
aumentar las grasas de la dieta.
Aumentar
mucho las proteínas no es adecuado por el hecho de que un exceso puede
dificultar la absorción de calcio; por ello evitaremos las dietas
hiperproteicas que producen una disminución intestinal del calcio y aumento de
la eliminación del calcio en la orina.
Grasas.
Constituyen uno de los caballos de batalla de la menopausia por los cambios que
la mujer sufre en su perfil lipídico durante este periodo. Las recomendaciones
deben ir orientadas a consumir mayor cantidad de ácidos grasos monoinsaturados
(AGM) como el ácido oleico del aceite de oliva. También de ácidos grasos
poliinsaturados (AGP) de la serie omega 3 (linolenico, eicosapentanoico y
docosahexanoico), presentes en los pescados azules y en el aceite de soja.
Estos ácidos grasos (AG) tienen una acción beneficiosa en varios frentes:
tienen una acción antitrombótica y disminuyen la concentración en la sangre de
los triglicéridos.
Se
recomienda disminuir el consumo de grasas saturadas presentes en huevo, vaca,
cordero, cerdo, embutidos, mantequilla y helados. Los ácidos grasos saturados
(AGS) no deben superar el 7-8%. El colesterol diario procedente de la dieta no
debería superar los 250 mg.
Hay que
vigilar también los alimentos con ácidos grasos trans presentes en margarinas,
precocinados, etc., porque su repercusión sobre el perfil lipídico es parecido
al de las grasas saturadas disminuyendo el colesterol HDL (colesterol bueno) y
aumentando el colesterol LDL(colesterol malo).
Hidratos de
carbono. Deben proceder básicamente de hidratos de carbono de absorción lenta
(almidón) y debe reducirse el consumo de azúcares refinados sobre todo sacarosa
presente en dulces, pastelería o refrescos que aportan calorías vacías y
podrían subir los niveles plasmáticos de triglicéridos.
Calcio. Hay
que prestar especial cuidado al calcio por los problemas de osteoporosis que
conlleva la menopausia. Las recomendaciones de ingesta de calcio se sitúan en
1200 mg/día.
Hay que
asegurar una buena ingesta de calcio en los 10 años siguientes a la menopausia.
El pico de masa ósea se equilibra entre los 25-30 años y después de esta edad
si no se ingiere la suficiente cantidad de calcio suele declinar.
Son varios
los factores que influyen para la prevención de la osteoporosis y que van
encaminadas a mejorar la absorción del calcio:
- Consumo de leche y otros productos lácteos, ya
que tienen el calcio que mejor se absorbe. Los lácteos se tomarán
desnatados, sobre todo si hay además obesidad.
- Asegurar aporte de vitamina D imprescindible
para el metabolismo del calcio tomando el sol y consumiendo alimentos
ricos en esta vitamina, como la leche.
- Evitar dietas hiperproteicas que disminuyen la
absorción del calcio.
- No abusar de la cafeína que produce aumento de
la eliminación del calcio en la orina y disminuye la absorción.
- Disminuir el consumo de fitatos presentes en
el salvado porque forman sales insolubles con el calcio y se dificulta su
absorción.
- Recomendar ejercicio físico moderado porque la
inactividad física reduce la masa ósea.
Si se
produce sobrepeso u obesidad hay que reducir las calorías totales de la dieta
con una dieta ligeramente hipocalórica (5-10%) con el fin de que se pierdan de
forma moderada y paulatina entre 2 y 4 kg al mes, 0,5 a 1 kg a la semana y que
no se pierda masa magra, sino solamente grasa.
Si hay
hipertensión arterial se debe disminuir el consumo de sal, tanto de sal
añadida, menos de 4 g/día (70 mEq.), y controlar los alimentos que llevan mucha
sal en su composición (latas, precocinados).
Estas
medidas ayudaran a mantenerte en forma y disminuir los síntomas y efectos de la
menopausia por lo que te invitamos a que poco a poco los integres a tu
vida.
MUJERES GANADORAS

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