LA
EDAD DE LOS PORQUÉS
Entre los 3 y 5 años, los
niños empiezan a bombardear a sus padres de preguntas de tipo: porque llueve y
si llueve, porque el agua moja: y si estamos mojados, porque nos enfermamos.
Una avalancha de interrogantes que puedan acabar con nuestra paciencia.
A
través de las preguntas y respuestas, el niño continúa aprendiendo del mundo
que lo rodea y demuestra que domina mejor su lenguaje con la entonación
adecuada. N o hay que extrañarse ni
enfadarse, tampoco ignorar sus preguntas, porque eso fomenta la timidez y daña
la autoestima, recordemos que los adultos más espontáneos y creativos vienen de
familias donde se les permitió manifestarse sin trabas,
Aunque
a veces las interrogantes resulten inoportunas, los padres deben fomentar la comunicación
con sus hijos.
BUENA ACTITUD. –
Los
padres no deben preocuparse en dar respuestas precisas o científicas a sus
hijos. Lo mejor es absolver sus dudas con naturalidad y sentido común. Si los
progenitores no saben que contestar, pueden fomentar la lectura e
investigación, de paso ampliar el vocabulario de sus pequeños.
ATENCIÓN.
-
A
través de las preguntas repetitivas, los niños también buscan llamar la
atención. En el fondo quieren convertir
sus consultas en una conversación con los padres.
MUJERES GANADORAS

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