lunes, 25 de julio de 2016

LA EDAD DE LOS PORQUÉS


Entre los 3 y 5 años, los niños empiezan a bombardear a sus padres de preguntas de tipo: porque llueve y si llueve, porque el agua moja: y si estamos mojados, porque nos enfermamos. Una avalancha de interrogantes que puedan acabar con nuestra paciencia.
A través de las preguntas y respuestas, el niño continúa aprendiendo del mundo que lo rodea y demuestra que domina mejor su lenguaje con la entonación adecuada. N  o hay que extrañarse ni enfadarse, tampoco ignorar sus preguntas, porque eso fomenta la timidez y daña la autoestima, recordemos que los adultos más espontáneos y creativos vienen de familias donde se les permitió manifestarse sin trabas,
Aunque a veces las interrogantes resulten inoportunas, los padres deben fomentar la comunicación con sus hijos.
BUENA ACTITUD. –
Los padres no deben preocuparse en dar respuestas precisas o científicas a sus hijos. Lo mejor es absolver sus dudas con naturalidad y sentido común. Si los progenitores no saben que contestar, pueden fomentar la lectura e investigación, de paso ampliar el vocabulario de sus pequeños.
ATENCIÓN. -

A través de las preguntas repetitivas, los niños también buscan llamar la atención. En el fondo quieren convertir  sus consultas en una conversación con los padres.

MUJERES GANADORAS

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