sábado, 10 de diciembre de 2016

¿Cómo elegir talleres variados y divertidos?


¿Cómo elegir talleres variados y divertidos?
Los especialistas recomiendan que padres e hijos escojan juntos las actividades a desarrollar en este verano.

Se acaba el año escolar y mientras a los chicos estallan en felicidad porque al fin terminan las clases, la rutina de despertarse temprano y los deberes escolares, los padres parecen entrar en pánico de pensar en que tendrán a sus adorables criaturas en casa durante todo el verano. 

ESCOJAN JUNTOS EL TALLER

Ya este planteamiento supone lo que muchos no quieren aceptar: los niños tienen derecho al descanso, al ocio y a romper con el esquema con el que viven todo el año prácticamente. Hay que recordar que la esencia de este tiempo valioso es que los chicos puedan desarrollar sin presión actividades que los distiendan y que a la vez sean aportadoras de experiencias enriquecedoras. 

Al respecto, Manuel Rodríguez Villegas, director de la Carrera de Educación y Gestión del Aprendizaje de la Universidad Peruana de Ciencias 
UPC, señala que las vacaciones escolares deben dedicarse al ocio y al desarrollo de otras competencias que no se trabajan con profundidad en las escuelas, alineadas a los intereses particulares de cada niño.

“Lo primero es que los padres deben preguntar a los hijos qué desean hacer en las vacaciones y juntos preparar un plan donde lo más importante debería ser pasar más tiempo en familia, además de descansar. Y –si son adolescentes– sus actividades también deberían incluir el socializar con sus amigos, algo para ellos muy importante”, sostiene. 

El catedrático destaca que para que los padres realmente puedan ayudar a escoger el taller deben tener claro las aficiones, talentos e intereses sus hijos. Desde meses antes habría que preguntarles qué es lo que desean hacer en verano. Así también evaluar sus gustos, habilidades y personalidad para determinar la actividad más conveniente. “En esta tarea nos debe apoyar el colegio y en casos más complejos quizá un psicólogo educativo”, acota Rodríguez. 

Una vez identificada la actividad más adecuada, hay que lanzarse a la búsqueda del taller y el lugar donde se imparte. Lo ideal es que se ubique cerca de la casa, que tenga pocos alumnos inscritos para que sea lo más personalizado posible y que el costo se ajuste a la economía familiar. Asimismo, es prioritario que los padres procuren mayor tiempo en familia, ya que los chicos estarán casi siempre en casa. No existen excusas para no hacerlo. Desde un juego de mesa, una caminata, la práctica de un deporte hasta un paseo a la playa son alternativas para que los miembros compartan tiempo, vivan experiencias gratificantes y reafirmen los lazos que los unen. 

A su turno, la psicóloga Antuanet López del Instituto Psicológico Manuel Saravia, advierte no caer en el error de forzar a nuestros hijos a estudiar materias escolares, si no están de acuerdo. “Lamentablemente, muchos padres se centran en querer mejorar las competencias académicas en los meses de verano, haciendo que estudien más que en el resto del año. De este modo solo provocan en los chicos ansiedad, agotamiento y rechazo”, expresa.

Tan importante como los conocimientos o la diversión es el manejo emocional de diversas situaciones. Por ello, López recomienda no perder de vista los 
talleres de desarrollo de habilidades para la vida: autoestima, auto concepto, asertividad y habilidades sociales, que son de bastante utilidad para contribuir a la personalidad de los chicos. 

ACTIVIDADES VARIADAS Y DIVERTIDAS

La educadora Evelyn Farías Moreno, del Nido Ardillitas – sede San Miguel, señala que en el caso de los más pequeños todas las actividades deben ser lúdicas, pues es a través del juego que el niño seguirá aprendiendo. 

Si tienen mucha energía es recomendable 
actividades deportivas e integradoras. Por el contrario, si son introvertidos lo mejor son las actividades musicales o de expresión corporal para que se desenvuelvan con facilidad. Asimismo, existen niños más sensibles, para los cuales las artes plásticas son las más idóneas como medio de expresión. 

Lo ideal –prosigue la especialista– es que los chicos puedan acudir todos los días a sus 
talleres de verano, pero que se trate siempre de actividades diversas. De esta manera, no se cae en la rutina y –por el contrario– se genera expectativa.

ACTIVIDADES PARA LA PRIMERA INFANCIA

► Menores de 2 años. Actividades sensoriales que permitan el conocimiento del mundo que les rodea.

► Entre 3 y 6 años. Talleres de exploración y movimiento. 

► Más allá de lo material. Lo importante para los niños debe ser el juego y no el juguete, deben explorar, sentir, descubrir algo nuevo para interiorizarlo como una linda experiencia.

► Clave. En general, los padres deben evaluar las habilidades del pequeño y sacar el mayor partido de ellas en las vacaciones de 

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