¿CÓMO
PODEMOS SUPERAR EL MIEDO?
Antes de participar o de
reaccionar, a menudo necesitamos relajarnos, calmarnos y observar para que
nuestra contribución sea apropiada y positiva.
Aprender a observar:
¿Cómo me veo a mí mismo? ¿Cómo
alguien valioso? ¿Con el derecho a ser?
¿Puedo afrontar me a mí mismo? ¿Me
gusto, me acepto y me respeto a mí mismo?
¿Cómo veo a los demás? ¿Cómo
amigos? ¿Cómo enemigos? ¿Cómo maestros?
¿Cómo apoyos? ¿Cómo extensiones
mías? ¿Cómo objetos de valor?
¿Cómo veo la vida?
Ante todo como: ¿Alegría o dolor?
¿Un regalo o una maldición?
¿Un juego o una batalla? ¿Aprendizaje
o pérdida?
Si recorremos estas preguntas
despacio y con calma, y nos tomamos el tiempo para pensar sobre ellas, las
respuestas nos harán conscientes de si estamos construyendo muros o puentes en
nuestra vida.
¿Hay sólo puentes o sólo muros o
ambas cosas?
¿Más puentes o más muros?
La respuesta negativa es un muro;
la positiva es un puente.
He aquí algunas formas de
construir más puentes y menos muros:
CONFIANZA: Aprende a confiar, porque confiar en uno mismo, en los demás y
en la vida abre posibilidades imprevistas
. No te preocupes demasiado si te
engañan, si el otro no dice la verdad, si, si, si… Deja estos “si” y
actúa.
Como se suele decir: “Quien nada arriesga,
nada gana.”
FE: Salta por encima de las barreras; no las conviertas
en excusas.
Si no aceptamos retos, nuestra
vida es una vida de “aburrida seguridad” cuyo fundamento está en el miedo a la
novedad y al cambio.
Puede parecer cómoda y segura,
pero es de una seguridad ilusoria, que puede romperse en cualquier momento, de
cualquier forma.
ACEPTACIÓN: Los errores, los contratiempos, los fracasos, las
decepciones forman parte del proceso de crecimiento y de conocimiento, y no hay
que condenarlos o temerlos.
Todo ser humano los ha
experimentado o los está experimentando, y los continuará experimentando.
SIEMPRE QUEDA LUZ...
Todas las cosas tienen su
significado y, si no ahora, al fin, entenderemos ese significado. Es sano para
la mente y el cuerpo no cargar con el peso de la exageración y la falta de
perspectiva.
LA VIDA ES UN JUEGO:
Conoce las reglas y juégalo
bien.
Un buen jugador entiende, por eso
es tranquilo, tolerante y flexible, no se queda atascado en una jugada, un
movimiento u otro jugador durante demasiado tiempo, concede el respeto y la
atención debidos, pero sigue adelante.
Un buen jugador desempeña en el
juego el papel que le corresponde y no intenta desempeñar el de los demás.
AMOR PROPIO:
Reconozcamos nuestra realidad
espiritual, como seres humanos con recursos de calidad en su interior, que
tienen siempre que estar abiertos para usarlos.
No necesitamos aceptar falsos
apoyos del exterior, como un nombre, fama y elogio. Somos lo que somos por lo
que hay en nuestro interior.
Nuestro punto de referencia es lo
que de eterno y valioso hay en nuestro interior; entonces no puede darse el
miedo a recibir daño.
SILENCIO Y PERSPECTIVA POSITIVA:
Cuando nos damos cuenta de la importancia de estar en
silencio y quietud de vez en cuando, entonces
nuestra positivista hacia el yo y la vida, se reexamina y
renueva.
De lo contrario, la velocidad e inmensidad de las fuerzas
negativas, provengan del yo o de los demás, sin duda nos harán temerosos.
Alejémonos de las presiones de la
vida, y aprendamos a romper las cadenas del miedo que nos atan y nos impiden
progresar espiritualmente.
MUJERES GANADORAS

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